viernes, 22 de julio de 2011

Eres música

Apareciste, sonaste, te fuiste y, al año, volviste, tal y como hacen las buenas canciones. Como una descarga ilegal, bajé, pues eso es a lo que incita una buena melodía. Poco a poco, me habitué al compás de tus notas, pues ocurre igual que cuando pasas un tiempo sin escuchar tu canción favorita: que, al hacerlo, suena aún mejor. Sé que no me equivoco, porque aunque la carcasa ya llamaba mi atención, el interior lo corroboró.
Principalmente suena a indie, aunque a veces suena a pop; y, en ocasiones, a drogas, sexo y rock and roll. Constantemente suenas y mi oído lo agradece, pues digamos que mi canto a veces no entona correctamente. Yo me pido ser los coros y tú, la voz cantante.
Por el momento seguiré escuchando, con eso me vale; pero da por hecho que rasgaré mi guitarra. Cogeré carrerilla, saltaré de cabeza y nadaré en tu música. Todo depende del compás que marques.

lunes, 4 de julio de 2011

La historia de la abeja que buscaba recolectar

Había una vez una abeja que, como el resto de millones de abejas, volaba de un lado para otro, en zig zag, en busca de flores de las que recolectar, pues al fin y al cabo es éste su objetivo final.
El caso es que cada abeja parece estar predestinada; como si mediante hilos invisibles cada abeja a una flor se encontrase atada. Y, de hecho, tras varios intentos nuestra abeja pareció encontrar a su deseada.
Fue bonito el baile, el revoloteo. Fueron bonitos los zumbidos y el coqueteo. Pero más bonito fue que la flor pareciera responder al deseo. Durante un tiempo, se llevó a la cabo la recolección, pues sin duda alguna el producto que se originaba prometía ser lo mejor. De hecho, al ver tal conexión, las abejas de todo el panal no dudaron en dar su aprobación. Pero hubo algo, tal vez un cambio de estación, y finalmente la flor se cerró.
La abeja, que de las que lo dan todo por perdido no era, continuó volando cada día a verla, en ocasiones escondida, en ocasiones descubierta, pero siempre revoloteando a su vera. Aunque, después de todo, se dio cuenta de que en cosa de dos si uno no suma, obviamente resta.
Es entonces cuando la abeja comenzó a dar vueltas en su cabeza: ¿Por qué ir tras esa flor que, aunque ciertamente bella, no devuelve el cariño y solamente juega? ¿No será mejor disfrutar polen de diferentes sabores, polen de todo el jardín, de un millón de flores? La respuesta la dan ustedes, señores.

miércoles, 22 de junio de 2011

En vez de raro

Hubo una vez un hombre que en vez de dejarse llamar raro, se autodenominó especial. A partir de entonces, triunfó.

domingo, 12 de junio de 2011

Estoy navegando

En estos momentos estoy navegando el Mediterráneo.
A la vuelta, contaré más sobre el viaje. De hecho, a la vuelta contaré muchas cosas, porque siempre hay mucho que contar.

sábado, 11 de junio de 2011

Cumpleaños, Pico y Keith Richards

Hoy es el cumpleaños de mi tocayo Álvaro, popularmente conocido en nuestro colegio por su divertido apellido Pico. Fruto de éste se han creado absurdas bromas, destacando la de "En la cola hay diez personas y Pico", que mi colega, siempre con una sonrisa en la cara, ha sabido explotar.
No se me ocurría nada mejor para regalarle que unir dos de sus pasiones: dibujo y música. Y no música cualquiera, no. Pico es un buen conocedor del rock, del indie y de todo lo que se le eche encima, musicalmente hablando. Éste ha sido el resultado:



viernes, 3 de junio de 2011

De camino a Selectividad

Aunque en un principio parezca lejano, hay un momento en el que todo llega. En este caso, es la Selectividad quien ha llegado. Parece mentira recordar ahora esos días de niñez en que oír hablar de este examen te hacía sentir a años luz. Pensar que, hace cosa de cinco años, tu hermano mayor salía de casa nervioso, aunque siempre con la cabeza bien alta, a realizar una prueba que aún a ti te sonaba abismalmente lejana. Incluso el año pasado, cuando los profesores comenzaban a azuzar en septiembre, todavía se nos arrancaba una sonrisa en la cara a la vez que los labios gesticulaban: "Hay tiempo".
Pero el tiempo, que no nos tiene aprecio alguno, siempre decide marcharse y echarnos en cara el futuro. Así es como ha ocurrido. Selectividad ya está aquí, esperando su cita múltiple del lunes, y me inquieta saber que no me encuentro nervioso. No penséis mal, claro que lo estoy; pero son nervios incomparables a otros anteriormente sentidos. Son nervios de "me la juego en un día", pero también es calma de saber que todo esto proviene de un trabajoso camino que ya casi he superado.
Lo que ahora queda no es más que el avistamiento de la meta en el horizonte y un cansancio enorme. Lo que queda, pues, no es más que marcarse el último sprint, tirar de todo lo aprendido en el camino, y ganar la carrera.

¡Suerte compañeros!

martes, 24 de mayo de 2011

Mercado libre

El mercado de sentimientos debería legalizarse para garantizar tanto la satisfacción del comerciante como la del consumidor.