¿No es curioso lo que les pasa a Sol y Luna? El uno no puede vivir sin el otro pero, sin embargo, nunca parecen coincidir. Cuando uno llega, el otro se va. ¿Qué ocurre aquí? ¿Tiene miedo el primero del segundo? ¿O tiene miedo el uno a fracasar con el otro? ¿Puede ser que huyan por temor de que, si no lo hacen, exista la posibilidad de que por ello no vuelvan siquiera a coincidir durante unos segundos; que nunca vuelvan a encontrarse; que nunca vuelvan a verse? Quién sabe.
En todo caso, Sol y Luna se desean. Sol no puede vivir sin Luna, al igual que Luna no puede vivir sin Sol. ¿Por qué? Porque Sol siempre decide dejar de huir y volver. Porque Luna siempre decide volver y dejar de huir.