miércoles, 14 de julio de 2010

Cambios

Me sorprendí un poco (tampoco mucho, que no soy tan fácil de soprender) cuando me di cuenta de que ayer tomé el primer baño del verano en la piscina. Puede no parecer tan raro, pero el caso es que yo cuento con piscina en mi casa y ésta lleva abierta desde el 12 de junio.
Del mismo modo, fue ayer también cuando tomé el primer helado veraniego (un Chococlack a buen precio).
Estas tonterías me dieron que pensar. ¿Por qué he tardado tanto? Recapacitando sobre ello recordé que pasé casi todo el invierno durmiendo con un pantalón de baloncesto y una camiseta de manga corta, estilo verano. Finalmente, tras unos cuantos meses, lo cambié por un pantalón largo, el cual he usado hasta hace un par de semanas.
Todo esto me llevó a la conclusión de que, tal vez, no me gusten los cambios, y me ha dado algo de miedo. El mundo, la vida, es una constante de cambios. Nada viene escrito y somos nosotros quienes debemos adaptarnos y buscar la mejor manera de afrontar todas estas variaciones que se nos van presentando. Debemos estar atentos al cambio. ¡Siempre alerta!

lunes, 12 de julio de 2010

¡Señores del Mundo!

Pues ahí estamos. Nada más y nada menos que Campeones del Mundo. Hay que ver cómo gesticula mi boca al decirlo y lo bien que suena. Probadlo, asomaros a la ventana y gritadlo, hoy todo vale.
Hoy toda España debe estar orgullosa de este gran equipo, de este grupo de amigos que juegan con desparpajo, buen juego y, sobre todo, alegría. Yo, personalmente, me siento orgulloso de mi santo preferido: San Casillas. Un chico que, pese a las injusticias que ha sufrido, ha demostrado lo grande y lo humano que es. Son esas lágrimas y ese beso la mejor muestra de su victoria y la nuestra.
No creo que pueda expresar de una manera mejor lo que absolutamente todo el mundo siente tras esta victoria, pero sí puedo decir: gracias por hacernos felices.


















domingo, 4 de julio de 2010

Internacional

Me da rabia que justo en este pequeño avance del blog, con la llegada de algunos seguidores y los primeros comentarios, tenga que marcharme unos días a un campeonato en Tours.
Antes de nada, quisiera dar mis más sinceras gracias a LydiaLily, Zeón, Natalia Xenakis (por su magnífico comentario) y a los nuevos seguidores por confiar en mí. Espero no decepcionaros.
Espero también que estos días de campeonato, en los que conoceré a gente de muy diversos países (Portugal, Francia, India, Italia, etc.), no se conviertan solo en un deporte, sino en algo que me haga crecer como persona.
Intentaré conocer gente, aprender cosas nuevas, descubrir historias y, en cuanto vuelva, contaros todo lo que haya acaecido. Cuento con veros a la vuelta.

Envío completo

Hace unos días dediqué un post a Buenafuente. En dicho post, intentaba que una carta perdida con su nombre llegara a él. Pues bien, amigos, la carta ha llegado.
Pero, ¿sabéis qué?, no solo ha llegado la carta a su destinatario, también ha llegado ilusión a mi corazón. Hoy he podido comprobar que con esfuerzo y trabajo se pueden hacer realidad los sueños. Hoy he aprendido a no rendirme y a luchar por lo que quiero. Hoy, sin quererlo, Andreu me ha enseñado otra lección de la vida.
La felicidad circula por cada célula de mi cuerpo y hace vibrar cada átomo de mi ser. Tiemblo al recordarlo. Una vez más, gracias Andreu.


viernes, 2 de julio de 2010

Cerezas

Volvieron mis padres del pueblo con un cargamento exquisito. Curiosamente, cuestan la mitad que en la ciudad y saben el doble de bien. Su sabor me inspiró y su color me atrajo, éste fue el resultado.

miércoles, 30 de junio de 2010

Carta perdida a Andreu

Después de tanto tiempo, tengo la necesidad de escribir. He encontrado ahora cierta cosilla que me gustaría compartir con vosotros: una carta.
Os cuento. Hace cosa de un mes se celebraba en el Retiro la Feria del Libro. En un principio no tenía pensado ir, pero vía Twitter me enteré de que el mismo Andreu Buenafuente iba a asistir a la firma de sus libros. "Dos por uno" pensé, compro el libro y le veo; asi que organicé con un amigo la visita. Por la noche estuve pensando sobre ello. Quería dejarle un detalle, algo para expresarle mi gratitud. Una carta.
El día antes de su llegada, me enteré de nuevo vía Twitter de que se cancelaba sin ninguna explicación. Al principio me enfadé, luego pensé que tendría sus motivos personales. "Buenafuente no falla a sus seguidores" me dije.
Finalmente no le ví. Tampoco compré su libro. La carta quedó así, perdida; ahora la veo y me niego. Tal vez, con suerte, llegue un poco más tarde de lo esperado a su receptor. Que así sea.

Amigo Andreu:

Cuando escribí estas líneas no te conocía. No me refiero a que no te conociera de ir a tomar unas cañas juntos o de que no te llamara a casa, sino a que no había tenido oportunidad de verte ni de intercambiar unas palabras que, aunque tal vez fueran algo vacías y repetitivas a tus oídos, estarían llenas de ilusión por mi parte.
Cuando leas esta carta, cosa que estoy casi completamente seguro que harás, habré cumplido ese pequeño sueño. Habré podido estrecharte la mano, tal vez hacerme una foto, recibir un autógrafo y entregarte esta carta.
Estoy convencido de que mientras tú estés leyendo esto, yo estaré siendo observado por la gente; porque nunca antes habrían visto una sonrisa tan grande como la mía.
Y eso es en lo que tú, con tu trabajo, te has convertido: un auténtico creador de sonrisas.
Yo, humilde personaje anónimo, te doy las más sinceras gracias por ello. Gracias por cada noche, por cada rato. Gracias por cada tweet y cada post. Gracias por ilusionar y, sobre todo, gracias por venir; porque ahora podré decir “he conocido a Andreu Buenafuente”. Al fin.

@Fesisisimo

domingo, 9 de mayo de 2010

Milagro cuasi divino

Son muchos los casos de gente que ha estado al borde de la muerte, de corazones que han dejado de palpitar durante minutos para luego renacer, de gente que dice haber visto la luz justo antes de ser reanimada...
Hoy, señores, mi MP4 se suma a estos hechos. Lloré su muerte, me cabreé y me cagué en mi mismo. Ahora solo puedo celebrar su vuelta a la vida.
Como solía hacer desde hace unos meses, estaba yo escuchando a Pereza en la ducha. Supongo que el vapor y la humedad fueron los causantes, pero nada más terminar la canción, mi MP4 guardó silencio. Sin terminar la ducha me asomé a ver que ocurría. La víctima en sí permanecía con una tenue luz en su cara, pero no respondía a mis instrucciones. No conseguí siquiera apagarlo y así quedó, brillando levemente.
En un intento de genialidad lo conecté al cargador por si respondía. Nada. En otro intento de aún mayor genialidad lo conecté al ordenador por si respondía. Nada. No quise continuar molestándolo en su descanso eterno y lo dejé en mi encimera.
Por la noche, su tenue luz iluminaba la oscuridad de mi habitación como un pequeño llanto. Yo desvíe la mirada.
Al despertar, miré. Su lucecita había desaparecido. Con su último suspiro me había abandonado. Pero algo dentro de mi dijo "tal vez no". Lo cogí entre mis manos y lo encendí; no pasó nada. Sin rendirme, tuve la genialidad de repetir la genialidad y lo volví a conectar al cargador. Segundos de pánico y... ¡respuesta! Cogiendo alientos de electricidad mi MP4 parecía querer agarrarse a la vida. No tardó un minuto en cargarse por completo. Ansioso, lo encendí. La siguiente canción de Pereza sonó: "Que alegría más tonta". Y que lo digas.