miércoles, 14 de julio de 2010
Cambios
lunes, 12 de julio de 2010
¡Señores del Mundo!
No creo que pueda expresar de una manera mejor lo que absolutamente todo el mundo siente tras esta victoria, pero sí puedo decir: gracias por hacernos felices.

domingo, 4 de julio de 2010
Internacional
Antes de nada, quisiera dar mis más sinceras gracias a LydiaLily, Zeón, Natalia Xenakis (por su magnífico comentario) y a los nuevos seguidores por confiar en mí. Espero no decepcionaros.
Espero también que estos días de campeonato, en los que conoceré a gente de muy diversos países (Portugal, Francia, India, Italia, etc.), no se conviertan solo en un deporte, sino en algo que me haga crecer como persona.
Intentaré conocer gente, aprender cosas nuevas, descubrir historias y, en cuanto vuelva, contaros todo lo que haya acaecido. Cuento con veros a la vuelta.
Envío completo
viernes, 2 de julio de 2010
Cerezas
miércoles, 30 de junio de 2010
Carta perdida a Andreu
Amigo Andreu:
Cuando escribí estas líneas no te conocía. No me refiero a que no te conociera de ir a tomar unas cañas juntos o de que no te llamara a casa, sino a que no había tenido oportunidad de verte ni de intercambiar unas palabras que, aunque tal vez fueran algo vacías y repetitivas a tus oídos, estarían llenas de ilusión por mi parte.
Cuando leas esta carta, cosa que estoy casi completamente seguro que harás, habré cumplido ese pequeño sueño. Habré podido estrecharte la mano, tal vez hacerme una foto, recibir un autógrafo y entregarte esta carta.
Estoy convencido de que mientras tú estés leyendo esto, yo estaré siendo observado por la gente; porque nunca antes habrían visto una sonrisa tan grande como la mía.
Y eso es en lo que tú, con tu trabajo, te has convertido: un auténtico creador de sonrisas.
Yo, humilde personaje anónimo, te doy las más sinceras gracias por ello. Gracias por cada noche, por cada rato. Gracias por cada tweet y cada post. Gracias por ilusionar y, sobre todo, gracias por venir; porque ahora podré decir “he conocido a Andreu Buenafuente”. Al fin.@Fesisisimo
domingo, 9 de mayo de 2010
Milagro cuasi divino
Hoy, señores, mi MP4 se suma a estos hechos. Lloré su muerte, me cabreé y me cagué en mi mismo. Ahora solo puedo celebrar su vuelta a la vida.
Como solía hacer desde hace unos meses, estaba yo escuchando a Pereza en la ducha. Supongo que el vapor y la humedad fueron los causantes, pero nada más terminar la canción, mi MP4 guardó silencio. Sin terminar la ducha me asomé a ver que ocurría. La víctima en sí permanecía con una tenue luz en su cara, pero no respondía a mis instrucciones. No conseguí siquiera apagarlo y así quedó, brillando levemente.
En un intento de genialidad lo conecté al cargador por si respondía. Nada. En otro intento de aún mayor genialidad lo conecté al ordenador por si respondía. Nada. No quise continuar molestándolo en su descanso eterno y lo dejé en mi encimera.
Por la noche, su tenue luz iluminaba la oscuridad de mi habitación como un pequeño llanto. Yo desvíe la mirada.
Al despertar, miré. Su lucecita había desaparecido. Con su último suspiro me había abandonado. Pero algo dentro de mi dijo "tal vez no". Lo cogí entre mis manos y lo encendí; no pasó nada. Sin rendirme, tuve la genialidad de repetir la genialidad y lo volví a conectar al cargador. Segundos de pánico y... ¡respuesta! Cogiendo alientos de electricidad mi MP4 parecía querer agarrarse a la vida. No tardó un minuto en cargarse por completo. Ansioso, lo encendí. La siguiente canción de Pereza sonó: "Que alegría más tonta". Y que lo digas.
