sábado, 21 de enero de 2012

Balas silbando

Rápidamente, se tiró al suelo al oir los primeros disparos. De repente se encontraba en medio de la linea de fuego, agachado junto al resto de civiles, y la imagen de ella vino a su mente. Las balas sobrevolaban las cabezas en todas las direcciones y era cuestión de suerte, o más bien de la falta de ella, que tarde o temprano impactaran en su cráneo. 
Se puso en pie y fue en su búsqueda; no iba a dejar esta vida sin que ella lo supiera. Entre el alborotado gentío la vió. Ella también corría hacia él. Se abrazaron. Él la besó la mejilla, bajó a la comisura y, por primera vez, besó sus labios. Mientras, las balas seguían silbando.
"Pensaba que te perdía sin haberte tenido" - le dijo años después.

sábado, 17 de diciembre de 2011

El cuentacuentos

Mucho tiempo sin escribir, lo sé. Es solo que a veces no hay tiempo. Otras, pereza. En ocasiones quiero contar tanto que no veo manera de contarlo y en ocasiones quiero contar algo y no hay nada que contar.
Contar, contar y contar.
Cuentas las horas para que llegue un día y, cuando éste acaece, termina sin nada que contar.
Cuentas con gente y al final la cuenta es cero, porque los que antes contaban de uno en uno cuentan ahora de dos en dos, mientras tú avanzas contando los capítulos para el final del cuento.
Y terminas siendo eso, el cuentacuentos. El que rememora finales y el que imagina comienzos. El que no vive cuentos, sino sueños.

lunes, 31 de octubre de 2011

A mi hermano

Mi hermano es de esa clase de personas que es imposible catalogar. Es, primeramente, luchador; pues si la genética se le complica, él le planta cara día a día hasta dejarle KO. De la misma manera que planta cara a todo aquel que no comparta su opinión, venciéndole con sus interminables exposiciones político-económicas que cada noche amenizan nuestras cenas.
Defensor de sus ideas, aborrece las injusticias, ya sean éstas a negros, blancos, manifestantes o policías. Estará presentes en todos los buenos momentos, al igual que en aquellos negros; y aunque dibujando no sea un artista, dad por hecho que os dibujará más de una sonrisa. Ambicioso en su justa medida y justo en todos lo ámbitos. Curioso, comienza a hacer de todo y al final de todo sabe un poco, aunque él mismo diga luego que eso es de locos. Admirador de la naturaleza, ama la gran ciudad; le gusta visitar el campo pero vivir en su Madrid natal. Como Indiana, explorador y viajero, primero España, luego Europa y en poco el mundo entero. Contrario a las millonadas, pero seguidor del Madrid, pues hay ciertas cosas aceptables si éstas te hacen feliz.
Es por ello que cuando me preguntaban a quíen admiraba de pequeño, yo contestaba: "A mi hermano"; porque así, sin quererlo, se convirtió en un ejemplo nato. Y sí, claro, a veces se mete conmigo y defiende ideas que no comparto, pero es su actitud luchadora la que yo alabo. Son sus ganas, su fuerza, su ritmo y la forma de jugar los dados. Es su carisma, su espíritu, el ejemplo de gran hermano. Orgulloso de que él lo sea, y orgulloso de ser su hermano.

lunes, 26 de septiembre de 2011

En solo siete días

Hay veces en que de repente todo va bien. Veces en las que te levantas descansado y, al mirarte al espejo,  estás mejor que nunca, aún con legañas y despeinado. Veces en las que un mensaje te propone un plan inesperado y tú, obviamente, lo aceptas encantado. Veces en las que empezar algo nuevo no supone miedo, sino ilusión, ganas y charlas en el metro.
Hay veces en las que no sabes por qué, pero sabes que todo irá perfecto. Hay veces en que cualquier canción es buena, siempre que se amolde a los pasos del trayecto. Veces en que los chipiro- nes, aunque nunca los hayas probado, te arranquen sonrisas e ilusiones. Veces en las que correr para coger el tren no cansa, si es que corres por una buena causa.
Hay veces en que vacilar deja a un lado la timidez y da paso a la amistad. Veces en que conoces a un extraño al que parece que estás unido y le conoces desde hace años. Veces en las que un millón de besos no es nada comparado con sus manos. Veces en las que tus mejores amigos dejan de serlo, y se convierten en hermanos.
Hay veces en las que solo quieres que el tiempo no corra, pues si pudieras revivirías cada maravilloso segundo una vez y otra.
En definitiva, hay veces en las que parece sonreírte la vida, y con solo siete días te das cuenta de lo que tienes, lo que buscas y lo que necesitas.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Nueva etapa

Mañana comienzo la universidad. Algunos colegas llevan disfrutando de ella desde el día 5 (incluso hay algún loco que lo hace desde el primer día de septiembre) y lo único que han hecho ha sido meterme miedo.
Una parte me dice que es completamente diferente, que todo es muy serio, que en clase no hay risas y que los trabajos están a la orden del día. La otra parte comenta que es completamente diferente, que tampoco es tan serio, que en clases se echan unas risas y que las fiestas están a la orden del día. Y, claro, con esta información tan desequilibrada, ya me diréis a quién hago caso.
Por eso, haré lo que llevo haciendo toda mi vida: sacar mis propias conclusiones, que para algo me entreno dando vueltas imposibles a cosas banales y sin importancia.
El caso es que mañana, después intentar no accidentar el coche en las clases prácticas, iré a mi nueva universidad, a iniciar una nueva etapa. No iré solo ni de vacío porque, como alguna vez he dicho, todo esto proviene de un largo camino. Uno en el que en ocasiones saltabas entre piedras, mientras que en otras el viento te empujaba a casa paso. Un camino en el que, haciendo autopost, encontré a mis colegas, aprendí de la vida y disfruté de ella. Puede que ahora cada cual haya escogido una dirección diferente pero, en definitiva, todos seguiremos andando juntos, pues los caminos se entrecruzan y al final todos llevan a Roma.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Humildes blogs

Me gustan los blogs, ya que sin duda alguna me parecen un gran método de comunicación. Sí, bueno, es cierto que, a excepción de ciertos gurús de la red, la mayoría no tenemos ni un gran público ni miles de seguidores; pero en el fondo de este océano llamado Internet, nosotros dejamos nuestra pequeña huella. Quién sabe, con suerte por un link perdido por la red visiten nuestro blog y lean un par de líneas.
¿Que a veces es irritante? Por supuesto, pues pienso que la mejor recompensa del trabajo es que éste se valore; por eso, mientras escribo estas líneas, doy las gracias de antemano a los lectores que las estáis leyendo. Si habéis llegado hasta aquí, significa que mi trabajo ha servido para algo, independientemente de que penséis que es una mierda o no, puesto que ambas opciones son aceptables cien por cien.
Entonces, ¿por qué perder el tiempo escribiendo? Al fin y al cabo, solo pasarán por aquí algunos de nuestros amigos, posiblemente algún colega de Twitter, tal vez algún bloguero curioso y, como mucho, un par de internautas perdidos. ¿No sale más rentable leer a esos gurús de la red, dejar algún comentario simpático o grosero (cada cual a su gusto) y esperar sentados a que publiquen un nuevo post? Mi respuesta es, claramente, no.
Comencé a escribir este post como una pequeña crítica humorística hacia nosotros, los "blogueros humildes" (por llamarnos de alguna manera). Si lo pensáis fríamente, somos muchos los que tratamos en nuestro blogs temas como el tiempo, la vida o la muerte, creyéndonos fervientemente todo aquello que escribimos cuando, siendo realistas, no son más que tonterías o, como mucho, pequeñas pinceladas de una lejana realidad.
"Los blogueros creemos ser filósofos" era mi máxima antes de comenzar esta entrada, pero según he ido escribiendo me he dado cuenta de que quizás sea eso lo que nos enriquezca. Que cada cual escriba lo que quiera, que cada uno opine a su manera, que sea libre de exponer sus ideas. Hay que hacerse notar, pues ahora los filósofos escriben blogs.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Conversaciones absurdas (II): Discotecas

Toda el contenido de este post es verídico 100%, fruto de una noche de pura diversión con los colegas. No hay mucho más que añadir; tan solo lean.

- Oye, tú eres famoso, ¿no?
- ¿Yo? Que va.
- Ah. Es que si lo eras te invitaba a una copa.
- Bueno, a lo mejor un poco sí que lo soy...

- Anda, ¿tiene cobertura aquí dentro?
- Sí, y está hablando con el novio, que también tiene de eso.
- Pues ya si eso nos vemos, máquina.

- ¿De dónde eres?
- De Estados Unidos.
- Ah, pues a mi me encantan las armas.

- Me llamo Laura y tengo 24 años.
- Joder, pues justo venía yo desde Valencia buscando a una chica de 24 años que se llamase Laura.

- Pero, ¿de qué parte de Valencia eres?
- Pues... del centro.
- Pero, ¿de qué parte del centro?
- Pues... de ahí. Del centro centro.

- ¿Entonces me das un beso o no?
- Bueno, si quieres te doy uno en la mejilla.
- Ya, pero esque ahí me los da mi abuela y hasta con más cariño.